Cuando los sofocos, las noches sin descansar o los cambios hormonales hacen que no te sientas como antes. Hablamos de lo que te pasa y de si la terapia hormonal puede ayudarte, con tiempo para entender las opciones y decidir contigo.
La terapia hormonal de la menopausia utiliza hormonas para abordar determinados síntomas asociados a esta etapa. La elección de estrógenos y, cuando corresponde, de otros componentes depende de tu situación clínica. No hay una pauta que sirva para todas.
Puede valorarse cuando los sofocos, la sudoración nocturna o los cambios en el descanso están afectando a tu día a día. La sequedad vaginal, las molestias en las relaciones y determinados problemas de salud ósea también requieren una valoración para decidir qué abordaje encaja mejor.
Si además notas cansancio, cambios de ánimo, dificultades de concentración, molestias musculares o cambios en tu vida sexual, los revisamos dentro del conjunto. No damos por hecho que todo sea hormonal ni que la THM vaya a resolver todos los síntomas.
Aquí la THM se decide contigo.
Revisamos tus síntomas, tus antecedentes y lo que quieres mejorar. Ponemos sobre la mesa las opciones hormonales y no hormonales, con una explicación que te permita decidir sin prisa.
Riesgos y beneficios, con contexto y expectativas claras.
Hablamos de lo que puede aportar el tratamiento, sus riesgos y sus alternativas.
La pauta tiene que encajar en tu caso.
Tipo de hormona, dosis y vía de administración: cada elección tiene un motivo. Valoramos las opciones, incluida la vía transdérmica —parche, gel o spray—, según tu situación.
El seguimiento también es tratamiento.
Revisamos respuesta, posibles efectos, sangrados y cómo llevas la pauta. Si algo no encaja, ajustamos. Y si tu caso necesita ginecología, endocrinología o atención cardiometabólica e íntima, coordinamos el plan.
Revisamos tus síntomas y antecedentes para explicarte si es una opción adecuada para ti y ayudarte a decidir con información, confianza y sin prisas.